WWF acusada de engaño, encubrimiento y deshonestidad en una audiencia del Comité del Congreso de EE.UU.

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NOTA DE PRENSA – SURVIVAL INTERNATIONAL, 27 de octubre de 2021

– El presidente del Comité se muestra “frustrado, exasperado e incrédulo ante la falta de responsabilidad de WWF” por violaciones de derechos humanos
– El experto independiente subraya los “continuados impactos del colonialismo en la conservación de la naturaleza”
– Acusa a WWF de “escandaloso engaño” y advierte que “WWF no cambiará su conducta a menos que se le fuerce a hacerlo”

En una audiencia sin precedentes del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, representantes de ambos partidos y expertos independientes hundieron la reputación de WWF y denunciaron el modelo de “conservación de fortaleza” que conduce a atrocidades contra los derechos humanos.

La organización recibió durísimas críticas por su implicación en violaciones de derechos humanos y su continua negativa a asumir su responsabilidad en las mismas.

Fiore Longo, investigadora de Survival International, ha calificado este caso como “el equivalente en la industria de la conservación de la naturaleza al escándalo de Abu Ghraib: este es un punto de inflexión del que nunca se recuperará”.

La audiencia fue impulsada a raíz de las revelaciones de Buzzfeed News junto a muchas otras investigaciones, incluidos los testimonios de indígenas difundidos por Survival International durante muchos años, que sacaron a la luz la implicación de WWF en abusos contra los derechos humanos, particularmente en África y Asia.

Decenas de indígenas y habitantes de la zona han sido violados, asesinados y torturados a manos de guardaparques financiados por WWF, que conoce los abusos desde hace décadas pero ha hecho poco para solucionarlos. Estas violaciones derivan directamente de un modelo de conservación de la naturaleza que propicia la expulsión de comunidades indígenas al robarles sus tierras para crear áreas de conservación. Otras organizaciones también se han visto implicadas en abusos similares, como la Wildlife Conservation Society y African Parks.

El profesor universitario John Knox, que ha dirigido un estudio encargado por WWF sobre violaciones de derechos humanos en los proyectos de la propia organización, declaró en la audiencia: “Me ha decepcionado mucho que WWF no haya roto con su pasado… La dirección de WWF sigue negando su propio papel en la conservación de fortaleza y las violaciones de derechos humanos”.

Knox pidió a la organización que se disculpara [por su implicación en pasadas violaciones de derechos humanos] y asumiera la responsabilidad [por sus fallos], y reprochó a WWF por engañar al comité: “La declaración de WWF ante este subcomité saca de contexto citas del informe del grupo de expertos y, por tanto, da una falsa impresión de las conclusiones del grupo. Es francamente chocante (…) Estas alegaciones también han puesto de manifiesto los continuos impactos del colonialismo en la conservación de la naturaleza: la forma tradicional de implementar la conservación, es decir, que personas occidentales lleguen a un país, establezcan un parque nacional con fronteras estrictas y expulsen a sus habitantes, sigue causando conflictos actualmente”.

El representante Alan Lowenthal (demócrata) dijo: “Estoy absolutamente conmocionado por las violaciones de los derechos humanos y el trato a las comunidades locales e indígenas que hoy han denunciado (…) Es devastador escuchar que ‘los fondos estadounidenses han contribuido a terribles atrocidades’”.

El presidente del Comité, Jared Huffman (demócrata), reprendió a Ginette Hemley, vicepresidenta principal de conservación de la vida silvestre de WWF, quien representó a la organización en la audiencia después de que su presidente y director general en Estados Unidos, Carter Roberts, se negara a testificar. Huffman también criticó que WWF no asumiera la responsabilidad de los abusos que financiaba: “(…) La financiación de la conservación internacional está potencialmente en peligro porque muchas personas se sienten frustradas, exasperadas e incrédulas por la no asunción de responsabilidad de WWF. No solo no responden a una simple pregunta de sí o no sobre si tienen alguna responsabilidad, todavía menos ofrecen [una] disculpa…”.

Y añadió: “Desde el principio, WWF se ha centrado en elaborar excusas para desvincularse de las acusaciones”, y se ha comportado “como si se tratara solo de un problema de malas relaciones públicas para WWF”.

El representante Cliff Bentz (republicano) también arremetió contra la organización: “WWF ha sido irresponsable: su testimonio es vergonzoso. Tienen que dar un paso adelante y admitir que son culpables (…) Me viene a la mente la palabra colonialismo”.

La directora de la campaña para Descolonizar la Conservación de la Naturaleza de Survival, Fiore Longo, ha declarado hoy: “Esto ha sido el equivalente en la industria de la conservación de la naturaleza al escándalo de Abu Ghraib, una demolición total de lo poco que le quedaba de reputación a WWF. Una y otra vez su instinto innato de encubrir, evitar la culpa y aparentar que están cambiando, mientras siguen con sus prácticas de siempre, ha quedado expuesto para que todo el mundo lo vea”.

Según la directora de Survival, Caroline Pearce: “Como ha dicho John Knox, WWF no es la única organización que se comporta así: este tipo de abusos está profundamente arraigado en el tradicional modelo dominante de conservación de la naturaleza, que choca directamente con los derechos humanos y, en concreto, con los derechos de los indígenas. Durante décadas, esto no solo ha sido ignorado, sino que ha contado con el apoyo por grandes organizaciones conservacionistas que obtienen ingentes fondos gubernamentales y corporativos mientras hacen la vista gorda ante las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas y otras comunidades locales. El robo de enormes áreas de tierras indígenas en nombre de la conservación de la naturaleza es, como dijo el diputado Bentz, un colonialismo moderno que por fin está saliendo a la luz, sin piedad.”

“Esto debe ser una llamada de atención, no solo para las celebridades que apoyan a WWF, como Leonardo DiCaprio y el Príncipe Guillermo, sino también para los patrocinadores filantrópicos y corporativos que destinan dinero a la conservación de fortaleza supuestamente para ‘proteger’ el 30% de la tierra: estas organizaciones y su modelo de conservación son tóxicos. Con la COP26 a punto de comenzar, un camino real para garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y la biodiversidad requiere un enfoque basado en los derechos que, en particular, reconozca los derechos territoriales de los pueblos indígenas; y no que pase por las ONG de conservación para las que el abuso es una característica, no un error”.