La ciudad moderna conjuga el dinamismo arquitectónico de las expos universales con los criterios de eficiencia y sostenibilidad de la smart city

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Jesús Conte – Tel. 628118333 – jesusconte54@gmail.com – 16 de febrer de 2022

Arquitectura moderna y ciudad. Una inmersión rápida (Tibidabo) de Joan Busquets

 Los museos y otros espacios de cultura serán las nuevas postales de recuerdo de las ciudades frente a iconos pasados como la torre Eiffel

La arquitectura moderna, que se inicia en el último cuarto del siglo XIX, ha ido evolucionando desde el monumentalismo “que hace poesía del hierro y el hormigón” y la espectacularidad de los rascacielos de acero y cristal a la satisfacción híbrida de las necesidades de los ciudadanos que reparten las horas del día entre el transporte, el trabajo, la vida y el ocio. La Smart city responde a esta planificación del espacio y del tiempo, con eficiencia en sostenibilidad, energía, reciclaje y movilidad. 

Joan Busquets, arquitecto, urbanista y profesor de diseño urbano en la Universidad de Harvard y catedrático en la Escuela de Arquitectura de Barcelona-UPC, resume documentada y gráficamente la evolución experimentada por la arquitectura de las ciudades en su último libro Arquitectura moderna y ciudad. Una inmersión rápidapublicado por Tibidabo dentro de su colección de divulgación Una inmersión rápida.

El autor repasa las diversas corrientes desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, recreándose en las sucesivas aportaciones del modernismo propio de la burguesía industrial, el cubismo futurista y expresionista, la Bauhaus cuya influencia alcanza hasta el Mayo francés, el racionalismo y el sello de Le Corbusier y Van der Rohe en Europa y de Frank Lloyd Wright en América.

La ideología no es ajena al modelo arquitectónico y urbanístico. El fascismo y el comunismo tienen su estética propia. Europa y América también difieren en su modelo urbanístico. En el viejo continente se apuesta por una altura homogénea de los edificios que genera continuidad entre los barrios, mientras en América prima un centro urbano denso y alto, el downtown, y una urbe que se extiende por suburbios bajos y dispersos. Otro elemento que estuvo presente en épocas postbélicas era si había que reconstruir las ciudades siguiendo el patrón literal de cómo eran o si había que aprovechar para renovarlas.

La arquitectura moderna nació con la vocación de atender a las necesidades de la sociedad industrial que lleva al crecimiento de la población urbana en un paisaje de espacio limitado. Esto se plasma en estilos diversos asociados a una época concreta que Joan Busquets define con precisión. Así, frente al historicismo de finales del siglo XIX que se caracteriza por la monumentalidad de los edificios la arquitectura moderna derivará hacia los rascacielos como solución a la densidad de las parcelas. Estos edificios que miran al cielo nacen a raíz del incendio de Chicago de 1871 y racionalizan la estructura y reducen al mínimo la presencia de las otras bellas artes. En contraposición, ha habido también apuestas valientes por las villas y las ciudades jardín como núcleos residenciales con voluntad de reforma social.

Los rascacielos, una moda que no cesa, y más recientemente las macromanzanas de dos hectáreas o más, responden al modelo de concentración de oficinas dotadas de altas tecnologías de la información y bien atendidas en cuestión de movilidad. Si la torre Eiffel fue el icono de finales del siglo XIX, ahora hay unas cincuenta construcciones en el mundo que superan su altura de 333 metros. Básicamente en Oriente, con el Burg Khalifa de Dubai, de 828 metros, como emblema.

Busquets destaca el papel benéfico para la arquitectura que han ejercido las exposiciones universales de las últimas décadas, que han pasado de ser escaparates del progreso y de bienes de consumo a elementos dinamizadores con un cuidado especial en el diseño de los elementos de construcción. La smart city supone un paso más allá, ya de este siglo, tendente a economizar y optimizar los recursos de uso público hasta incluso penetrar en los hogares mediante la domótica.

El autor considera que el legado arquitectónico actual serán los equipamientos culturales y los museos, convertidos en la nueva postal de recuerdo de las ciudades, en detrimento de los monumentos tradicionales del pasado como la torre Eiffel.

Como el libro suscita debate, el autor aventura una pregunta para la que todavía no hay respuesta: “¿Seguirá compitiendo la arquitectura moderna para ser más alta, grande, compleja e inteligente? y responde “probablemente sí”. Se formulan cinco preguntas sobre el rol actual de la arquitectura y se proponen hasta diez distintas “estrategias proyectuales”. Finalmente, se abordan los retos que la arquitectura puede resolver en un proceso de fuerte mutación digital que apunta hacia una sociedad más sostenible.  

El autor

Joan Busquets es arquitecto, urbanista y primer Martin Bucksbaum Professor en Urban Design de la Graduate School of Design en la Universidad de Harvard. Miembro fundador del Laboratorio de Urbanismo de Barcelona (LUB) y catedrático de la UPC en la Escuela de Arquitectura de Barcelona (ETSAB). Ha dirigido una veintena de Studios académicos y desarrollado investigaciones sobre forma urbana y proyecto como “X Lines” y “Urban Grids”. Fue director de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, contribuyendo a la rehabilitación urbana y la preparación para los Juegos Olímpicos de 1992. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre el diseño de la ciudad. Con el equipo BAU, ha realizado proyectos urbanos en Barcelona, Ámsterdam, A Coruña, Alguero, Delft, Ningbo, Montreal, Sao Paulo, Lisboa, Singapur, Shanghái, Toledo y Toulouse, entre otras. En la última década, recibió el Premio Erasmus en Holanda, el de Arquitectura y Espacio Público en Cataluña, el de Urbanismo en Francia y el P. Abercrombie de la UIA en 2021.

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