Barcelona recupera población extranjera después de cuatro años

30 oct 2016 per

RAMON SUÑÉ – Barcelona – LA VANGUARDIA – 30/10/2016

Las más de 267.000 personas sin pasaporte español representan el 16,6% del total

Montbau. Este es el barrio más envejecido de la ciudad de Barcelona; el 31,2% de sus habitantes supera los 65 años

La población extranjera de Barcelona rozó las 300.000 personas a comienzos del 2009. Desde entonces, la disminución de las oportunidades de trabajo como consecuencia de la crisis, los retornos a los países de origen, sobre todo de muchos barceloneses de adopción llegados aquí a comienzos de la pasada década desde los países andinos, y la culminación de procesos de nacionalización de extranjeros residentes en España hicieron que las gráficas de la presencia de foráneos en la capital catalana apuntaran hacia abajo. Pero esa tendencia –frenada una sola vez en los últimos siete años, a lo largo del 2011– podría comenzar a quebrarse. Un informe sobre la población extranjera en Barcelona, hecho público ayer por el Ayuntamiento, señala que, durante el 2015, el número de personas no españolas empadronadas en este municipio aumentó en casi 6.000 después de cuatro años consecutivos de caída.

Este informe demográfico y un segundo documento estadístico sobre las características generales de la población barcelonesa se han elaborado a partir de la última lectura del padrón municipal, correspondiente al 1 de enero de este año. A esa fecha, las personas sin pasaporte español representaban el 16,6% de la población total de Barcelona, que se ha estabilizado en torno a 1,6 millones de habitantes. El incremento a lo largo del año pasado fue de un 2,8% entre las personas originarias de los países de la Unión Europea y de un 1,8% en el número de extracomunitarios.

Italia se mantiene como la nación más representada en la ciudad. Ya son casi 27.000 las personas empadronadas en Barcelona que disponen de pasaporte italiano, lo que no significa que todas ellas procedan del país transalpino. En muchos casos se trata de sudamericanos –en su mayoría, argentinos– con doble nacionalidad. En cualquier caso, de los 170 colectivos extranjeros de Barcelona, el italiano es el que más creció (casi 1.300 personas).

También aumentó el tercer grupo más numeroso, el de chinos (casi mil más), y, en cambio, disminuyó el de pakistaníes (222 menos), que se mantiene en la segunda posición de un ranking en el que llama la atención lo sucedido con los países andinos. Así, la mayor disminución en el 2015 se dio entre los bolivianos, los ecuatorianos y los peruanos. Cabe recordar que en la pasada década Perú y Ecuador llegaron a ocupar la primera posición en el ranking de extranjeros en la capital catalana. Hoy, como consecuencia de los regresos a esos países y de las adquisiciones de la nacionalidad española, ocupan, respectivamente, las posiciones octava y novena de esta lista. Sólo un dato más para entender este comportamiento: a comienzos del 2009 vivían en Barcelona más de 105.000 personas que tenían como único pasaporte el de algún país sudamericano; siete años después, esa cifra se ha reducido a casi la mitad (58.000).

El último año, la población extranjera aumentó en los diez distritos de la ciudad, algo que no había sucedido en los tres años anteriores. Donde más lo hizo fue en el Eixample (3,3%) y Gràcia (3,1%), y donde menos, en Sant Andreu (sólo un 0,1%). En el Eixample, el distrito con más población, es donde conviven también mayor número de nacionalidades, hasta 153 distintas.

Por barrios, la mayor diversidad no se da en el territorio con mayor proporción de extranjeros de la ciudad, el Raval, sino en el vecino Poble Sec, donde reside al menos una persona de 126 países diferentes. En este sentido, el pequeño barrio de la Clota, en Horta-Guinardó, es el que presenta mayor homogeneidad, con una población de solamente 19 países distintos.

La distribución de las personas extranjeras sobre el territorio barcelonés presenta algunos datos relevantes y otros curiosos. El italiano es el colectivo más numeroso en 32 de los 73 barrios de la ciudad; en 15, el grupo más numeroso es el de los chinos, y en nueve, el de los pakistaníes. Los bolivianos encabezan el ranking en cuatro barrios (Sants-Badal, el Carmel, Turó de la Peira y Porta). Los hondureños dominan en Roquetes (donde se concentran 726 personas de esa nacionalidad), Verdun y Prosperitat, y los marroquíes lo hacen en Can Peguera, Torre Baró y Baró de Viver. Los franceses, en cambio, constituyen el primer grupo en dos de los barrios con el nivel de renta más alto, Pedralbes y Sarrià. En Sant Genís dels Agudells, el primer lugar es para los peruanos.

Y a continuación, los que quizás sean los fenómenos más sorprendentes. ¿Sabían ustedes que el grupo extranjero más numeroso en el barrio de Montbau es el de los chilenos? ¿Y que la presencia de 46 rusos convierte a los súbditos de Putin en los primeros del ranking en Vall d’Hebron? Los rumanos tienen la hegemonía en Horta, donde están empadronadas 198 personas de esta nacionalidad. Y para completar este cuadro clasificatorio, el dato más inesperado: en Canyelles viven 21 ucranianos. Pueden parecer pocos, pero son suficientes como para constituir el colectivo foráneo más nutrido del barrio.

La inmigración extranjera, especialmente la extracomunitaria, es un factor que a lo largo de los últimos veinte años ha permitido que la población barcelonesa no haya envejecido tanto como lo hubiera hecho teniendo en cuenta únicamente los factores vegetativos. Ese aporte de savia nueva se refleja bien en el siguiente dato: la media de edad de los barceloneses en su conjunto es de 44 años. La de la población extranjera de la ciudad se sitúa en 32,6.

Precisamente, junto a la inmigración, el envejecimiento de la población es el factor que más ha determinado la evolución demográfica de Barcelona en los últimos 40 años. En ese periodo, la base y la cúspide de la pirámide de edades han experimentado procesos inversos. Así, en el censo de 1981, las niñas y niños menores de 14 años representaban el 21,3% de la población total del municipio. En la lectura del padrón correspondiente al 1 de enero del 2016, ese porcentaje de solo el 12,6%. Por el contrario, el grupo de mayor edad (65 y más años) en este mismo periodo ha pasado de representar el 13,3% a suponer el 21,6% de la población barcelonesa. En algunos barrios que crecieron como consecuencia de la inmigración procedente de otras regiones españolas en las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado, ese proceso de envejecimiento resulta aún más evidente. En este sentido destacan las estadísticas de Montbau, donde el 31,2% de los residentes ha superado los 65 años. Este barrio es también el que presenta la media de edad más alta de toda la ciudad: 49,3 años. La media de edad más baja se da en Torre Baró, con 37,8 años.

La longevidad de los barceloneses queda fuera de toda duda al comprobar que en el municipio había empadronadas a comienzos de este año 702 personas centenarias, a las que hay que sumar 4.329 que tenían entre 95 y 99 años y otras 18.275 que habían superado la edad de 90 años. Ese envejecimiento viene acompañado en muchos casos de la soledad de las personas mayores, en particular, y de la población, en general. Según el informe hecho público ayer, el 12,5% de los barceloneses vive solo. En 1991, únicamente eran el 6,4%.

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