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Francia detiene por genocidio a la viuda del asesinado presidente de Ruanda. Març del 2010. |
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Agathe Habyarimana, arrestada cinco días después
de la visita de Sarkozy a Kigali.
La justicia francesa ha denegado hasta ahora las
extradiciones a Ruanda por falta de garantías
judiciales.
La reconciliación tiene su precio. Y Agathe
Habyarimana, viuda del presidente de Ruanda
asesinado en 1994, va a pagarlo. Tan sólo cinco días
después de la visita realizada por el presidente
francés, Nicolas Sarkozy, a Kigali, donde selló el fin
de las hostilidades con el régimen de Paul Kagame,
la que fue esposa de Juvenal Habyarimana fue
detenida ayer - y posteriormente puesta en libertad
bajo control judicial-en aras de una orden
internacional de arresto por genocidio dictada por el
Gobierno de Ruanda. El atentado contra el
presidente ruandés, de la etnia hutu, desencadenó
hace dieciséis años la masacre de 800.000 personas
de la minoría tutsi y hutus moderados a manos de
las milicias de extremistas alentadas por el poder.
"Queremos que los responsables del genocidio sean
encontrados y castigados", declaró la semana pasada
Sarkozy ante el presidente ruandés, el tutsi Paul
Kagame, decidido a aceptar la mano tendida de
Francia después de haberla acusado de complicidad
en el genocidio. Dicho y hecho. Como si de una
promesa se tratara, Agathe Habyarimana, de 67
años, residente en Francia desde que en 1994 fue
evacuada de Ruanda por los militares franceses, fue
arrestada en su domicilio de Courcouronnes, al sur
de París. El Gobierno ruandés la acusa de haber
integrado el akazu,el círculo restringido del poder
hutu que organizó y alentó las masacres. "Es una de
los principales planificadores del genocidio", declaró
desde Kigali el ministro de Justicia ruandés,
Tharcisse Karugarama. Agathe Habyarimana deberá
ser presentada en un plazo de diez días hábiles ante
el Tribunal de Casación de París, que se pronunciará
sobre su eventual extradición. El abogado de
Habyarimana, Philippe Meilhac, adelantó que su
clienta se opondrá, lógicamente, a la extradición, y
aseguró que su detención era un acto "político".
Cuando Kigali dictó la orden de arresto internacional,
en el 2004, Agathe Habyarimana solicitó asilo
político en Francia, una demanda que le ha sido
definitivamente rechazada hace poco: la primera
negativa de la Oficina Francesa de Protección de los
Refugiados y Apátridas, dictada en el 2007, fue
validada el pasado mes de noviembre por el Consejo
de Estado.
La denegación del asilo deja, en principio, la vía
expedita para su extradición. La justicia francesa, sin
embargo, si bien ha aceptado enviar a varios
sospechosos de estar implicados en el genocidio de
1994 ante el Tribunal Penal Internacional de Arusha,
se ha negado hasta ahora a extraditar a nadie a
Ruanda. En tres ocasiones, el Tribunal de Apelación
de París ha considerado que no había garantías de un
juicio justo.
Sostén, durante los años noventa, del régimen hutu,
Francia tuvo un controvertido y equívoco papel
durante el genocidio de 1994. Sarkozy admitió la
semana pasada que París cometió "graves errores"
políticos y de apreciación, y que cuando decidió
reaccionar para proteger a la población civil,
lanzando la operación Turquesa bajo mandato de la
ONU, lo hizo tarde y mal. El nuevo régimen del
presidente Paul Kagame - líder del Frente Patriótico
Ruandés (FPR), tutsi-acusó a Francia de complicidad
y en el 2006 rompió relaciones diplomáticas con
París después de que un juez francés acusara a sus
colaboradores del atentado contra el presidente
Habyarimana. Desde su elección en el 2007, Sarkozy
buscó recomponer las relaciones. Es cosa hecha.
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La Vanguardia, Barcelona. |
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LA VANGUARDIA, Barcelona. 3 de marzo de 2010. |
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